Select Page

Ir a Jesús con la Santísima Virgen.

San Maximiliano Kolbe es uno de los santos en los que destacó con especial brillo la entrañable devoción a la Santísima Virgen María. Si bien todos los santos se destacan en este campo – San Luis María Grignion de Montfort afirmó que “a quien Dios quiere hacer muy santo, lo hace muy devoto de la Virgen María” – San Maximiliano Kolbe consagró su apostolado a extender el amor a la Madre de Dios y la Consagración de todos los creyentes a Nuestra Señora, como medio seguro y eficaz de llevar la humanidad a Cristo.

La profundidad de la devoción mariana de este santo franciscano del siglo XX y la forma como la Consagración a la Inmaculada llegó a ser el núcleo central de su espiritualidad fueron los temas de una conferencia impartida por Fray Raffaele Di Muro, Asistente Internacional de la Milicia de la Inmaculada, en su visita a Filipinas. La Milicia fue la asociación creada por el Santo para extender la devoción a la Santísima Virgen y su canal principal de apostolado fue el Caballero de la Inmaculada, una revista piadosa en la que se plasmó mucho de la espiritualidad del sacerdote franciscano.

San Maximiliano enseñaba cómo entre más fielmente los católicos se configuran a María, más gracias reciben de Cristo a través de su Madre. Precisamente la Inmaculada era para el Santo el perfecto instrumento del Espíritu Santo para conceder todas las gracias. Esta conclusión tiene una razón teológica: ya que a través de la Santísima Virgen llegó al mundo la más grande gracia de todas, Dios mismo hecho hombre para nuestra salvación, es natural que Dios continúe empleando este canal maternal para dispensar sus gracias a los hombres.

La Consagración a la Inmaculada constituye una renovación de las promesas bautismales y traza un camino de “ir a Jesús con María”, según explicó Fray Raffaele. Esto es diferente a simplemente “ir a Jesús desde María”, al hacerse el devoto no sólo esclavo, sino “cosa y propiedad” de la Santísima Virgen. “Oh Inmaculada, Reina del cielo y de la tierra, refugio de los pecadores y Madre nuestra amorosísima, a quien Dios confió la economía de la misericordia. Yo, pecador indigno, me postro ante ti, suplicando que aceptes todo mi ser como cosa y posesión tuya”, afirma la fórmula de Consagración redactada por el Santo.


Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/60941-La-Consagracion-Mariana-y-San-Maximiliano-Kolbe–Ir-a-Jesus-con-la-Santisima-Virgen#ixzz4PWiyt4mm
Se autoriza su publicación desde que cite la fuente.